¡Supérame, güey!
Baja el telón, sube el telón
suena el teléfono. Baja el telón, sube el telón y es una solicitud de facebook realmente
no esperada, ¿Cómo se llama la obra?
¡Supérame, güey!
Con la narrativa de esta historia,
persigo el único fin de exponer algunas razones por las que el pasado puede
volver a tocar la puerta.
Érase una vez, ella conoció a
un chico, al cabo de un mes ya él le estaba pidiendo matrimonio y logró colocar
un anillo en su dedo.
Cuatro meses más adelante ella
terminó el compromiso y la relación. Se dio cuenta que no era la persona que quería,
ni con la que deseaba compartir su vida.
Comenzaron a surgir banderas
rojas por todos lados, y ella, que ya había tenido una pésima experiencia, decidió
que ser honesta consigo y con él, era lo mejor, antes de dar aquel gran paso.
Algunos meses después de haber
cortado comunicación, llega una llamada desde un número desconocido, era él.
Acto seguido, más calidez podría tener una barra de hielo, que la manifestada en aquella breve
conversación. Esto hizo que él comprendiera y desapareciera del panorama,
aparentemente.
Transcurrieron casi 9 años y él
envió solicitudes de amistad, primero por facebook, sin éxito, luego por messenger,
sin éxito, y al final, por instagram, sin éxito. Ya no tendría éxito en sus
intentos.
Para ella estaba claro, no era
negociable el hecho de volver a comunicarse con él, sin embargo, le fue inevitable
pensar: Por qué alguien capaz de entender, no entendía que las faltas de respuestas,
eran la respuesta en sí.
Fue entonces cuando inició un debate
sobre las razones que puede tener alguien para volver de tu pasado:
Ø Quedó algo
pendiente por decir.
Ø Quiere
pedirte perdón, calmar su conciencia y continuar su camino.
Ø Quiere
pedirte perdón, calmar su conciencia y saber si estás disponible para
intentarlo nuevamente.
Ø Deseos
de venganza.
Ø Narcisista
que se respete, siempre vuelve.
Ø Curiosidad
de ver cómo va tu vida.
Ø Quiere
una amistad, considera que no hay razón para no hablarse.
Ø Necesita
pedirte un favor.
Ciertamente, esta historia es
acerca de una relación sentimental, pero la reflexión al respecto, abarca todo
tipo de relaciones, interpersonales: amistad, familiar, laboral, etc.
¿Vale la pena abrir esa puerta
del pasado?
Depende del contexto en el que
se cerró Marianny… Seguramente eso fue lo que pensaste.
Y bueno sí, en algunos casos,
muy especiales casos, vale la pena considerar los hechos que llevaron esa relación
al final, o al distanciamiento.
Pero definitivamente en otros
casos no vale la pena para nada remover lo que realmente está quieto y que así debe
seguir, quieto.
El ser humano muchas veces
vive de “lo que pudo ser”, “y si hubiese dicho”, “si hubiese hecho” y se ve
tentado a volver al pasado para hacer mejor las cosas. Cuando realmente lo que
ya fue, fue.
Hay quienes comprenden
fácilmente que no todas las relaciones están destinadas a ser largas y duraderas,
y hay quienes no lo alcanzan a entender, menos a aceptar.
Esta es la posición triste por
la que todos en algún momento de nuestras vidas pasamos.
Nos gusta vernos como
viajeros, pero no como puertos. Y resulta que somos ambos, en diferentes momentos,
para diferentes personas y de diferentes formas, pero lo somos, y es algo inevitable,
aunque al ego no le guste escucharlo.
De eso estamos hechos, como
dice la canción “estoy hecho de
pedacitos de ti, de tu voz, de tu andar, de cada despertar, del reír, del
caminar…”. En ti
y en mi hay huellas imborrables de cada viajero que se detuvo en el puerto que
somos.
Cada persona que pasa por
nuestras vidas llega para dejarnos una enseñanza, aunque hay quienes pasan sin
penas, ni glorias, lo cierto es que, algo por pequeño que sea, dejan marcado, y
eso siempre se debe agradecer.
Alguien muy querido me enseñó
una frase que atesoro: “Con amor y sin
apego”. Sé que es más fácil recitarla que practicarla. Seguimos en
el intento.
Todo en este mundo tiene fecha
de caducidad, menos el Verbo.
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán" Mateo
24:35
Qué nos hace pensar entonces que
es buena idea abrir la puerta cada vez que el pasado vuelva a tocarla.
«Ya no recuerdes el ayer, no pienses más en cosas del pasado.» Isaías
43:18.
Se agradece lo vivido, las
experiencias adquiridas, pero se continua con toda la expectativa que trae lo
nuevo por vivir.
«...olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo
que está adelante, prosigo a la meta...» Filipenses 3:13-14:
Cuando te sientas tentado a
volver al puerto de alguien, o si al igual que ella, un viajero del pasado está
tocando a tu puerta, pregúntate qué de nuevo tiene el pasado para mostrarte que
ya no conozcas.
Rara vez vale la pena detener la marcha
para voltear y ver el pasado,
incluso, si fue extraordinario.
«Nunca digas: ¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron
mejores que estos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría.» Eclesiastés
7:10

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