Mi vida en una maleta
Desconfié hasta de mi sombra Hace casi nueve años salí de Venezuela, como muchos otros. Las razones son más que conocidas y no vienen al caso ahora. Cuando emprendí mi viaje lo hice sola, con Dios a mi lado, nadie más. Dentro del territorio venezolano viajé en avión, hice dos escalas, dos aeropuertos, vivencias diferentes en cada uno. En el segundo, antes de cruzar al país vecino, Colombia, al momento de retirar mis dos maletas, (50 kilos aproximadamente entre las dos, cargadas y pesadas en demasía) noté que una de las ruedas de la más grande estaba rota y era inútil tratar de remendarla, así que, tuve que continuar mi trayecto con solo tres ruedas funcionándole. Al salir del aeropuerto y acércame a la frontera, el camino se hacía largo, era pedregoso en partes, lleno de gente en otras, carros, bicicletas por doquier y, por si fuera poco, un sol inclemente. Tal como lo que hemos conocido de los mercados persas. Un lugar en el que ...