Tres años son suficientes
Piensa por un momento en todo lo vivido estos últimos tres años.
¡Seguramente varios recuerdos invadieron tu mente como una ráfaga!
O no, es posible que te hayas quedado en
blanco y tuviste que esforzarte para recordar situaciones y emociones que éstas
causaron.
Quizás llegaron recuerdos buenos y no tan buenos, en cualquier caso, estoy segura que te impactaron y han dejado huellas en ti.
Ganancias y pérdidas, bienvenidas y despedidas, estanques y avances, monotonías y transformaciones, amores y desamores, decepciones y alegrías, rupturas y reconciliaciones.
A veces solo bastan segundos para cambiar la vida de una persona, imagina en tres años todo lo que puede pasar.
Luego de cerrar esta puerta - Escrito está - durante tres años, ahora vuelvo a abrirla y lo que encuentro al otro lado ya no es exactamente lo mismo, tampoco yo lo soy, y eso está bien.
Retomar una de mis pasiones, la escritura, es algo que me llena de expectativas y mucha emoción. La misma emoción que deseo contagiarte con cada nueva entrega.
Vuelvo a escribir con vulnerabilidad, aprendizajes que he adquirido de vivencias propias, otras prestadas, ¡y quiero saber que no estoy sola en esto, que cuento contigo!
Si alguna fibra interna se mueve
en ti, entonces ya habré tenido éxito en esta asignación.
Déjame saber si te identificas con alguna entrada, te invito a leerlas, comentarlas y compartirlas, si así lo deseas. Ese sería un buen aliciente para continuar.
Tengo historias esperando su turno para ser contadas. Hoy entiendo que, volver también es una forma de avanzar.
Regresa a un lugar, a una emoción, a una persona, a una canción, a un olor, solamente si puedes creer que será mejor de lo que un día fue, de lo contrario, no vuelvas.

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